Un símbolo mundial

Posted on 25 abril 2009

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kerospan

La marihuana. Sí, la marihuana es uno de los grandes símbolos de las últimas décadas, como mínimo. La marihuana acostumbra a evocar en la mente de las personas una idea de liberación, la búsqueda de sensaciones, la rebeldía, en algunos casos. El hecho que sea ilegal provoca, no obstante, que muchos se la miren recelosos; pero, por el mismo motivo, es amada por otros muchos como escape de la vida rutinaria, el escapar de un camino demasiado marcado, quizás.

La marihuana está, por ello, en todas partes. Está en el cine, está en la literatura, en las casas de la gente, en las conversaciones. En el ámbito del cine, la mayoría de películas sobre la marihuana o en las que ésta aparece tienen la firma norteamericana. Curioso. El país de las miles de diferencias. Los Estados Unidos, país que demonizó la marihuana por relacionarla con los negros y los mejicanos y el país que fue la cuna de la generación beat de los 50 y del movimiento hippie de los años 60 (estrechamente relacionados con la marihuana y las drogas en general). De producciones norteamericanas acerca de la marihuana se pueden encontrar de todo tipo, desde “Up in smoke”, que vincula la “maria” a la figura del hippie pacifista, hasta la divertida y famosa comedia “El jardín de la alegría”, que relata el caso de una mujer mayor experta en jardinería que monta una plantación para pagar las deudas de su difunto marido y acaba por revolucionar su pequeño y estrecho de mente pueblo.

El caso de la literatura no ha sido menos. Hace poco terminé de leer “En el camino”, del que podría decirse que fue la “bíblia” y manifiesto de la generación beat y es donde su autor, Jack Kerouac, recorre el continente buscando nuevas sensaciones con sus amigos, hipsters y escritores, Neal Cassady, Allen Ginsberg y William Borroughs. En este caso, la marihuana también tiene una vertiente muy espiritual para los protagonistas. Pero los orígenes de la relación entre esta planta y la literatura son muy anteriores. Muchos artistas e intelectuales del siglo XIX ya se habían sentido atraídos por sus efectos y su significado. Baudelaire, por ejemplo, escribió en un soneto los efectos del hachís. Siglos antes, se dice que hasta Shakespeare la consumía ya que se encontraron restos en sus pipas.

Con el tiempo y la llegada de nuevos los avances tecnológicos y químicos, la era moderna se caracteriza por la presencia de muchas más drogas, tenemos el éxtasis, el LSD y una larga lista de drogas de diseño, sin embargo, ninguna de ellas conlleva con ella el mismo significado que la marihuana: un elemento de subversión, un símbolo identitario, la abstracción, albergar otro tipo de conciencia. Su nombre en sánscrito significa “transformación de la rutina sensorial”, o “fuente de felicidad” o “fuente de vida” es la traducción de otros nombres con que se la denomina.

 

“Mi cuerpo se disolvía y se hacía transparente. Dentro de mi cuerpo notaba el hachís como una esmeralda chispeante con miles de chispas de fuego. Mis pestañas se alargaron indefinidamente, como despegándose, como hilos de oro desde husos de marfil que giraban espontáneamente a toda velocidad”.

Experiencia de Gauthier que contó en Le club des hachischins

 

Enlaces: La marihuana y el cine, La marihuana y la literatura

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