¿Casualidad?

Posted on 23 mayo 2009

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Estoy segura que no soy la única. Seguro que muchos padecen esos ataques en las librerías que nos impiden comprar exclusivamente ese libro a por el que habíamos entrado. Ibas a por ese libro –esos manuales que recomendaban fervientemente los profesores, que acabas por comprar para no sentirte mal, acompañados por la fase posterior arrepentimiento por jamás haberlo abierto y por los 30€, mínimo, que te había costado- que creías necesitar salías con tres o cuatro más, cargada todo el día.

Pues bien, en uno de estos ataques o períodos en que iba a buscar el una vez recomendado (por Carles Figuerola) y luego intragable “Apocalípticos e integrados”, de Umberto Eco, acabé llevándome curiosamente uno de un tal Lipovetsky: “El imperio de lo efímero”. Nada sabía entonces yo de este hombre pero me leí la contraportada y decidí que tenía buena pinta.

Y así terminó en mis manos un libro de un autor que más adelante sería comentado en clase por Perceval –algo que me sirve de buena referencia por motivos que tampoco es hora de exponer- y que, aunque no me lo haya leído todavía, comentaré brevemente qué es lo que me llamó la atención de este ensayo.

Primero, la cuestión de la moda desde el punto de vista histórico. La moda es una cosa establecida y a mí, frente a las cosas establecidas, siempre me viene a la cabeza el ¿y quién lo ha dicho? Y, en segundo lugar, la moda como pérdida de autonomía y casi personalidad de los individuos. Sí, parecemos todos modelos prefabricados, ¿de verdad tenemos casualmente los mismos gustos? ¿O es que son los únicos gustos que nos dejan tener? Pero, a su vez, Lipovetsky apunta otra cuestión: la moda como instrumento de consolidación de la democracia, de las sociedades liberales. Un punto de vista diferente. Realmente intrigante.

He extraído un interesante fragmento de la introducción de este ensayo:

La interpretación del mundo moderno que aquí proponemos es una interpretación adversa, paradójica, revelando, más allá de las “perversiones” de la moda, su poder globalmente positivo, tanto frente a las instituciones democráticas como frente a la autonomía de las conciencias


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